Tras los incendios que arrasaron Madrid, Ávila y León, miles de hectáreas necesitan nuestra ayuda. Apadrina un árbol y restaura lo que el fuego destruyó.
En los últimos años, la Comunidad de Madrid, Ávila y León han sufrido algunos de los incendios más devastadores de su historia. Estas son las cifras que no podemos ignorar.
El cambio climático no es una amenaza futura: ya está aquí. Las olas de calor, la sequía prolongada y la desertificación convierten a la Península Ibérica en uno de los focos más vulnerables de Europa.
La temperatura media en España ha subido 1,5 °C desde 1950. Las olas de calor son ahora 5 veces más frecuentes que en los años 80.
La precipitación ha caído un 30% en el sur y centro peninsular desde 1980. El suelo seco es combustible perfecto para el fuego.
La temporada de riesgo de incendios se ha ampliado 45 días desde 1990. Ahora va de mayo a noviembre, casi sin pausa.
El 75% de los incendios forestales en España tienen origen humano, ya sea negligencia, quemas incontroladas o intencionalidad.
La reforestación no es solo plantar árboles: es recuperar ecosistemas, fijar el suelo, purificar el agua y devolver la vida a comunidades enteras.
Ingenieros forestales analizan la severidad del incendio, la pérdida de suelo orgánico y la regeneración natural existente. Solo los suelos que no pueden recuperarse solos necesitan intervención.
Elegimos especies autóctonas adaptadas a cada zona, altitud y orientación. Priorizamos diversidad frente a monocultivo: pino, encina, roble, quejigo, rebollo y acebo.
Voluntarios y técnicos plantan a mano en micro-hoyos, con protectores individuales contra herbívoros. La densidad varía entre 400 y 800 pies/hectárea según la especie y el objetivo.
Cada árbol apadrinado recibe un seguimiento durante 5 años: riego de apoyo, reposición de marras, control de plagas y poda de formación. Publicamos informes anuales.
Cada donación financia la compra del plantón, el protector, la plantación manual y 5 años de cuidados. Recibirás un certificado digital con la ubicación de tu árbol.
Cada árbol plantado no solo recupera el paisaje: genera empleo rural, frena la erosión, purifica agua y captura CO₂ durante toda su vida.
Un árbol adulto captura entre 10 y 22 kg de CO₂ al año. 1.245 árboles capturarán más de 15 toneladas de CO₂ anuales cuando maduren.
Cada campaña de reforestación genera 12 empleos directos en zonas rurales despobladas de la Sierra, frenando la España vacía.
Las raíces fijan el suelo, previniendo deslizamientos y pérdida de capa fértil. Tras un incendio, el suelo pierde hasta el 80% de su capacidad de retención de agua.
Pero juntos podemos acelerar la recuperación. Cada árbol apadrinado es un paso hacia la restauración de nuestros montes, nuestra agua y nuestro futuro.